Estoy vivo por milagro, porque no era mi hora. Jorge Castro de la Barra
Estimados amigos, les remito el relato de Jorge Castro, para que tomen siempre las precauciones del caso cuando conduzcan, ya que nadie esta libre de lo que nos pueda pasar. Gracias a Díos esta historia tuvo un final feliz.
fjdm-c
"ESTOY VIVO POR MILAGRO, PORQUE NO ERA MI HORA":
estando en el país, venía anoche (jueves 1º de Mayo) desde el sur de regreso
hacia Santiago a la altura de Bulnes conduciendo con bancos de niebla
intermitentes y llovizna. En una curva hacia el oeste, como es mi costumbre,
tendí a disminuir la velocidad. Por razones que desconozco, el auto se ronceó
levemente. Cometí el error de pisar el freno un poco, y perdí totalmente el
control del vehículo, resignándome a lo que viniera. Firmemente tomado del
manubrio y pegado al asiento gracias al cinturón de seguridad. Fue como si el
tiempo se detuviera. Sólo me daba cuenta que algo muy tremendo pasaba. Invocaba
a Jesús mientras pensaba que tal vez terminaría violentamente estrellado contra
un árbol o cayendo a algún río, zanja o qué se yo. De pronto el vehículo quedó
inmóvil. ¡Estaba vivo! Me solté el cinturón, y quedé parado sobre la puerta del
lado derecho, el vehículo volcado hacia ese lado. El desorden de cosas adentro
(iba solo) y la destrucción, impresionantes. Antes de dos minutos siento una
voz que me pregunta si estaba bien. Respondí que sí. Se asoman hacia el
interior unos lolos pinta de universitarios con linternas, los que proceden a
sacarme entre todos del auto por la ventanilla izquierda sin vidrio. Documentos
y cosas personales esparcidos en un radio de 10 metros en el terreno barroso
por las recientes lluvias. Llaman a Bomberos, concurriendo de inmediato un
carro de especialidades-rescate de la 1ª Compañía de Bomberos de Bulnes, entre
los que destacaba una voluntaria de alrededor de 20 años, la que me explicó que
deberían inmovilizar de inmediato mi cuello y subirme a una camilla, pese a que
no tenía lesiones visibles ni internas.Me subieron a la ambulancia del Hospital
de Bulnes que llegó a los pocos minutos, trasladándome hasta dicho recinto
asistencial. Llegando al mismo, me recibe el personal de urgencia al frente del
que estaba un médico joven, el que incrédulo me practicó un acucioso examen,
costándole convencerse que no tuviera ningún tipo de lesiones.De todas maneras
me hizo poner en suero gota a gota Diazepam de 0.5 para tranquilizarme un poco
tras la fuerte impresión sufrida.
Quiero agradecer públicamente: primero, a los nobles muchachos que vieron como
el auto volaba fuera de la 5 Sur dando vueltas y vueltas y se acercaron de
inmediato a socorrerme dando el aviso a Bomberos y Carabineros. Segundo, a todo
el amable personal del Hospital de Búlnes, que con tanta dedicación me
atendieron. A la para médico de la ambulancia que me trasladaba, cuya mano tomé
fuertemente desde la camilla para sentirme tranquilo y me calmaba cuando
emocionado repetía :"No pude controlarlo... no pude controlarlo" ,
refiriéndome al auto. Al eficiente personal que tripulaba el carro de la 1ª
Compañía de Especialidades del Cuerpo de Bomberos de Búlnes, especialmente a la
joven oficial que me tranquilizaba y me explicó pacientemente por qué debían
inmovilizarme antes de subirme a la ambulancia. Al voluntario Mauricio Sánchez,
quien además de cumplir con el protocolo de rescate, llegó posteriormente
vestido de civil a buscarme al hospital de Búlnes, para llevarme a su casa
"a tomarme un tecito", haciendo además gestiones para que la grúa de
la concesionaria de la autopista trasladara el auto hasta su casa, donde
permanece en estos momentos y hasta que vea qué decisión se tomará respecto del
vehículo, si es recuperable o no. Eso, sin cobrarme ni un peso, sin pedir nada
a cambio. A su esposa, a sus dos hijas que compartieron su mesa conmigo de
manera acogedora, cordial. Fue una especie de celebración improvisada ante el
hecho insólito que tras un accidente tan grave hubiera resultado completamente
ileso.
Y gracias a Dios, y a mi ángel, como me dijo la enfermera de turno en el
hospital, que me cuidaron de una manera extraordinaria, impidiendo cualquier
daño a mi integridad física. Y gracias a quienes aquí en face se han interesado
en saber de mi tras el accidente. Estoy en deuda de gratitud con todos.
Simplemente:¡GRACIAS!
El
día 8 de mayo, en el amaretto, por primera vez vamos a dar gracias a Dios,
NUNCA LO HEMOS HECHO ANTES, por el resultado de este accidente que por algunas
horas nos mantuvo a todos esperando noticias; tal como dice Jorge, no era su
hora. Esperamos que en el futuro no haga caso omiso a las recomendaciones del
tiempo atmosférico ya que la ONEMI había declarado alerta temprana.
Estamos
felices por la noticia y muchos saludos a la Sra madre, quien concurrió a la
celebración de los 40 años.
Etiquetas: información


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