miércoles, noviembre 21, 2018

Palabras de despedida a Rodrigo Mas (Q.E.P.D.) pronunciadas por Mario Polloni


Con hondo pesar, la promoción de cadetes y oficiales de Ejército 1969 1973, venimos a despedir a nuestro querido amigo y compañero de ruta en la Escuela Militar, cadete Rodrigo Mas Figueroa.
Rodrigo fue uno de los 241 jóvenes chilenos de 14 y 15 años que un mes de febrero del año 1969, junto a su hermano Francisco, cruzó las puertas de la Escuela Militar, para pasar del mundo civil al castrense y convertirse, después de un duro mes de entrenamiento, en cadete militar.
Ese año 1969 Rodrigo fue parte de la 1° compañía de cadetes de la Escuela, más específicamente de la 2° sección del tercer pelotón.  Organizada la compañía en unidades de aula, esa 2° sección del tercer pelotón pasó a ser el curso F.  Junto a él, otros 29 cadetes, integramos y fuimos parte de ese curso.
En ese marco, los que fuimos sus compañeros de compañía, de pelotón, de sección y de curso, comenzamos a conocer y apreciar las cualidades humanas, intelectuales y militares del cadete Mas.  En lo humano, un joven generoso, con la capacidad y disposición de escuchar y ponerse en el lugar de quiénes recurrían a él para recibir sus sabios y mesurados consejos. En lo intelectual, una persona con deseos de conocer, de pensamiento reflexivo y crítico, expresado no de manera impositiva o imperativa, sino racional y prudente, permitiendo siempre a su interlocutor, al modo socrático, argumentar y exponer sus puntos de vista.  En lo militar, su carácter firme y forma honesta de proceder, unido a sus condiciones humanas e intelectuales, lo llevaron a ser nombrado comandante del curso F, ejerciendo de manera oficial el mando militar sobre sus compañeros de curso y de promoción, responsabilidad nada fácil.
Ya a sus cortos 14 años, Rodrigo revelaba esas condiciones de liderazgo e integridad que con certeza le permitirían, después de su egreso de la Escuela Militar, a fines de 1970, reintegrarse al mundo civil, titularse como ingeniero en minas, constituir familia y formar empresa.  En definitiva, Rodrigo fue una persona que en su vida marcó huella, abrió senda y, como dice Machado, dejó estela en la mar.
El destino quiso que, al final de su vida en la Tierra, con motivo de la celebración de 45 años de egreso de sus compañeros cadetes en calidad de oficiales de Ejército, Rodrigo volviera a su viejo alcázar de Las Condes. En esa ocasión, en que el largo tiempo transcurrido se desvanecía frente a la amistad y a los recuerdos imborrables de nuestra permanencia en la Escuela, Rodrigo con su presencia fue nuevamente parte de esa 1° compañía de cadetes. Juntos recorrimos los pasillos, las salas de clase y los patios de la Escuela. Tuve el honor de escuchar durante este recorrido sus vivencias en cada uno de estos lugares.  Quizás hurgando en un pasado nostálgico y distante, al visitar la moderna nueva biblioteca de la Escuela, Rodrigo comentó: “me gustaba más la antigua…, pero esta es imponente”.
Durante el almuerzo de ese día sábado, sentado a su lado y junto a otros 5 compañeros de promoción, Rodrigo hizo un comentario de su paso por Escuela. Dijo “no me pregunten cómo y en qué sentido la Escuela influyó en mi formación, pero de lo que sí estoy cierto es que me marcó para toda la vida, y contribuyó a ser lo que soy”.  De una manera más privada, me comentó con humildad, “yo creo que hubiera sido un buen oficial, ¿no crees?”.

Rodrigo, cadete Mas, tus compañeros y amigos de promoción no tenemos dudas de que, tal como lo fuiste en tu vida personal, familiar y profesional, hubieras sido un oficial de Ejército de excelencia.

Al momento de tu despedida, los que fuimos junto a ti cadetes de las Escuela Militar, nos unimos en simbólica y solemne formación, te rendimos los honores que mereces y expresamos nuestra firme convicción de que Dios, siempre justo, ya te ha premiado con la vida eterna en su reino celestial.

Cadete Rodrigo Mas Figueroa, descansa en paz!!!!!!!

Santiago, 20 de noviembre de 2018.



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