Despidiendo al querido Pirincho (QEPD)
Hoy fue un día de mucho pesar, cargado de recuerdos, vivencias y de gran emotividad.
Desde muy temprano, empezamos a preparar el viaje y a coordinar los movimientos para asistir al cementerio Parque del Mar en Concón , para darle nuestro último adiós a Víctor Guzmán Martínez, un gran hombre y mejor amigo, que a pesar de las dificultades propias de su penosa enfermedad, estuvo con nosotros en cada uno de los momentos en que el Presidente llamaba a reunión.
Su carisma, su forma de ser y su gran cariño con cada uno de nosotros, quedó reflejado desde el momento que llegamos al campo Santo. A cada minuto se sumaban más compañeros de curso, que no quisieron estar ausentes para decirle "hasta pronto al querido Pirincho" y acompañar a Elly, Alexandra, Sissi y a Diego.
junto con la Unidad de formación del Regimiento Maipo, formamos una fila para recibir la llegada de Pirincho al cementerio.
Posteriormente el Capellán efectuó una homilía , para proceder a su sepultación considerando los protocolos por la pandemia.
Su hija Sisi, se refirió a su padre, destacando sus virtudes y como habían aprendido a conocerlo con el tiempo, resaltando sus pasiones por la montaña, el campo, el aire libre, sus amigos y en general por su humor a veces difícil de comprender.
Su cuñado, leyó una emotiva carta de su hermana. En ella se hizo un breve recorrido de su vida de adolescente y ya mayor, del cariño hacia ellos y la sobriedad de cada una de sus acciones.
También habló Alexandra, quién recordó al Pirincho y lo asoció a su Elly.
Un compañero de su colegio, lo recordó durante sus años previo al ingreso a la Escuela Militar.
Cristián Le Dantec, hizo uso de su palabra a nombre de todos nosotros, recordó su época de cadetes, del ingreso del Pirincho a la Escuela Militar, sus viajes a Viña del Mar, para posteriormente contar algunas anécdotas de sus años como cadete. Hizo un recuerdo de su vida militar, como paracaidista, comando, de su entrega del Regimiento Carampangue, como parte del Alto Mando Institucional, de la época en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, de sus logros académicos y del Doctorado obtenido.
Finalmente, el Cdte. del Regimiento Maipo, lo despidió a nombre del Ejército de Chile, destacando su vida profesional, unidades en las que sirvió, condecoraciones obtenidas, grados académicos, etc. hasta su paso a retiro el año 2004, después de haber sido designado Brigadier y Comandante de la Brigada de Aviación del Ejército.
Como dije al empezar, fue un momento de gran emotividad y una justa despedida a un gran amigo. Fuimos más de 40 los que pudimos llegar, pero las muestras de pesar de quienes por protocolo y distancia no llegaron, se hicieron sentir en el WhatsApp del curso.
Desde este blog quisiera agradecer a cada uno de los asistentes, partiendo por nuestro Presidente, que dieron un marco de gran afecto y cariño para quien no podremos olvidar y siempre estará en nuestros corazones.
¡Descansa en paz querido Pirincho!..
En nombre de los compañeros de
curso de la promoción 1969 – agosto 1973 de la Escuela Militar, vengo a
presentar nuestros respetos por nuestro querido camarada Víctor Guzmán
Martínez, más conocido por sus amigos como Pirincho, con quien compartimos
parte importante de nuestras vivencias desde la temprana juventud hasta la
madurez de nuestras existencias.
Las circunstancias sanitarias
producto de la pandemia que estamos viviendo han impedido que te acompañáramos
masivamente como eran los deseos de la mayoría de los integrantes de la
promoción, sin embargo, hemos podido asistir un pequeño grupo representativo de
la amistad y compañerismo que nos caracteriza.
Nos conocimos con Pirincho en
el patio de la Escuela Militar una mañana de febrero de 1970, cuando llegaste
con toda la ilusión de terminar tus estudios medios e iniciar una carrera que
sería la razón de tu vida.
Recuerdo ese momento que marco nuestra existencia,
cuando en mi calidad de instructor de cadetes reclutas, nos presentamos
descubriendo que ambos éramos viñamarinos y además vivíamos a pocas cuadras de
distancia en el plan de la ciudad. De ahí a forjar una amistad que nos acompañó
todo el resto de nuestras vidas no paso mucho tiempo.
Pirincho se adaptó rápidamente
a la vida militar y con su proverbial bonhomía, sentido del humor y calidez que
lo caracterizaba, se hizo querido entre sus compañeros y comenzó a llenarse de
juveniles amigos, especialmente entre aquellos que viajábamos los fines de
semana a esta ciudad donde decidiste tener tu última destinación para
permanecer cerca de tus recuerdos.
Como olvidar tu estampa
paseando por la avenida Perú en tu Ford A de colección que era la envidia de
muchos, o cuando nos encontrábamos los domingos frente al teatro municipal para
tomar el bus que nos llevaba de regreso a Santiago y a las actividades propias
de nuestra formación en la Escuela, después del relajo del fin de semana.
Integraste junto a algunos de
los que te acompañamos esta tarde, el primer equipo de Rugby que se organizó en
la Escuela Militar, donde pudimos compartir como buenos deportistas los triunfos
y también las derrotas que tuvimos en ese afán, donde demostraste tu coraje y
valor deportivo.
El tiempo transcurrido entre
las aulas de la Escuela Militar y los periodos de entrenamiento en terreno nos
fue formando como militares en tiempos complejos que nos llevaron a madurar y
asumir responsabilidades más rápidamente de lo que habríamos querido.
Para nuestro egreso de la
Escuela, Pirincho eligió el arma de Infantería, lo que sin duda estuvo marcado
por su permanente resistencia y rechazo a participar en las clases de
equitación, donde recordamos una anécdota durante una clase en la cual se
demostraron mutuamente con un equino su poca simpatía, siendo Pirincho el más
perjudicado ya que terminó en la enfermería.
He realizado este recuerdo,
muy breve, por cierto, de algunas vivencias y anécdotas de nuestra época de
cadetes, ya que siempre que nos juntábamos con Pirincho, hacíamos recuerdos de
ellas, habiendo muchas otras que sería largo enumerar, pero que sin duda fueron
atesoradas por ambos como momentos felices de nuestras vidas.
Como es natural, al egresar
como oficiales de Ejército nuestros caminos tomaron distintos rumbos, en
algunos casos coincidentes como en los cursos de requisito o el periodo que
compartimos como alumnos en la Academia de Guerra, aunque en distintos cursos,
pero que, en periodos de juegos de guerra, nos convertíamos en un solo equipo.
No me referiré en detalle a su trayectoria militar, ya que esto lo realizará el
representante institucional, en este caso el comandante del Regimiento Maipo.
sin embargo, no puedo dejar de destacar que en cada una de las unidades que le
toco servir dejo en sus subalternos el recuerdo de lo que él era, un profesional
integro y leal con sus principios y especialmente con sus subordinados.
Sin perjuicio de lo planteado,
quisiera destacar solo dos aspectos que nos siguieron uniendo, el primero es el
haber tenido la suerte de entregarle el mando del recordado Regimiento
Carampangue en el año 1998 y el segundo, haber compartido en el alto mando del
Ejército en tu calidad de Brigadier comandante de la Brigada de aviación del
Ejercito en la ciudad de Rancagua.
El Pirincho que conocimos en
nuestra adolescencia y juventud, donde compartimos en fiestas o concurriendo a
las discos de moda de la época, continuo por varios años siendo un cotizado
soltero, siempre preocupado de estar bien vestido y a la moda, mientras muchos
de sus compañeros nos cambiábamos a jugar por el equipo de los casados. Esta
situación duro hasta que conoció a Eli, quien rápidamente lo conquistó y con
quien formo la familia que lo acompaño durante su carrera profesional y que ha
sido su principal soporte hasta la actualidad.
Con Eli, Pirincho junto a sus
hijos, Diego, Sissi y Alexandra, constituyeron un grupo familiar unido, donde desarrollaron
su amor por la montaña, acostumbrando a realizar ascensiones familiares a los
cerros cercanos a su querido Rio Blanco que solía visitar en cada oportunidad
que tenía.
Al término de su brillante
carrera militar, Pirincho eligió dedicarse a la docencia en el área de
seguridad y defensa, donde nuevamente destaco como profesor de la ANEPE, llegando
a ocupar el cargo de jefe docente del Instituto, realizando innumerables
actividades en el ámbito tanto institucional como extra institucional, participando
en seminarios y foros nacionales como internacionales, demostrando siempre su
profesionalismo y dedicación.
Paralelamente y como una
muestra de su indudable capacidad intelectual, Pirincho busco su
perfeccionamiento en el área de la investigación docente, obteniendo el grado
de Doctor en Estudios americanos de la Universidad de Santiago, donde en
palabras de sus profesores “destacó por su realismo, sentido de la conversación
y rapidez de pensamiento, sin desmentir ni esconder nunca su condición de
soldado”
La cruel enfermedad que enfrentaste
con ánimo, esperanza y valor al final de tus días te permitió sacar lo mejor de
ti mismo en estas circunstancias, donde con el permanente y efectivo apoyo de
tu familia, mantuviste siempre tu sonrisa y frescura de pensamiento cuando
nuestras actividades nos permitían reunirnos como curso o simplemente a tomar
un café con amigos, destacaste por tus cualidades de amistad y bonhomía.
Nosotros tus amigos y compañeros de curso de la promoción de la Escuela Militar
1969 – agosto 1973, en la medida de nuestras posibilidades estuvimos junto a ti
tratando de hacer más llevadero tu duro padecimiento.
No puedo finalizar estas
palabras sin hacer un reconocimiento a tu señora Eli y tus hijos quienes, con
amor y dedicación, estoicamente enfrentaron tu dura realidad, dándote el ánimo
y las fuerzas necesarias que nos permitió contar con el mismo Pirincho, alegre
y sencillo que conocimos en nuestros juveniles días en la Escuela Militar.
La oración por los difuntos de
la iglesia católica tiene una parte muy bonita y representativa en su parte
medular cuando el oficiante manifiesta: “Al paraíso te lleven los ángeles”, nada
mejor para representar el sentimiento de tus compañeros de curso que estamos
seguros de que así será, ya que tu vida, de la cual hemos sido testigos, estuvo
siempre iluminada por los valores cristianos que observaste y transmitiste en
forma permanente a tu familia, amigos y subalternos.
Descansa en paz querido
Pirincho
Etiquetas: Funerales


1 Comments:
Felicitaciones amigos y sigamos la senda de amista y camaradería hasta el último que parta al encuentro de la misma unidad celesti
Publicar un comentario
<< Home