BOLETIN INFORMATIVO N°06/2022 CURSO ESCUELA MILITAR 1969 –JUL.1973
Santiago, 30 de junio 2022
JUNIO
MES DE LA INFANTERÍA CHILENA
Camaradas queridos: Oficiales Instructores, Profesores y Cadetes del Curso, pasan y pasan los años y, ahora con la perspectiva del tiempo, podemos decir que desde que ingresamos a nuestra querida Escuela Militar y dimos nuestros primeros pasos por el cuartel, en el terreno y en las marchas, “todos hemos sido Infantes de la Patria en algún momento de la vida y otros por siempre"
Nuestros instructores, la mayoría provenientes de la Infantería chilena, nos fueron esculpiendo cual maestro artesano, nuestros talentos y espíritus juveniles, para transformarnos en verdaderos soldados y también hombres de bien, válido también para aquellos que no siguieron la carrera militar, pero que en sus respectivos ámbitos de acción profesional y de deseempeño, llevan la impronta de haber sido algún día Cadetes de Infantería y, que cada fecha de celebración de las páginas de oro de nuestra bendita historia militar, como es esta vez, la conmemoración de los 142° años el Asalto y Toma del Morro de Arica, son y seguirán siendo glorias del pasado y un cáliz de ambrosía para sus espíritus de ayer, de hoy y de siempre.
Por estos motivos y otros más, esta vez hemos solicitado a uno de nuestros instructores y que alcanzara el más alto cargo en la Institución como Comandante en Jefe del Ejército de Chile y un gran soldado de infantería, nos compartiera en este Boletín algunas reflexiones sobre su mirada como soldado del Arma, como instructor y como hombre, como también le hemos solicitado a un compañero de Curso un aporte histórico sobre la “Batalla de Arica”.
Junio, esta vez, nos vuelve a golpear con una mala noticia y que se refiere al fallo judicial que ha afectado a nuestro camarada Cadete Arturo Fernández Rodrigues; decimos con todas nuestras fuerzas fallo injusto, porque de “justicia nada tiene " y, que todos sepan como lo hemos prometido una y mil veces, “Nadie se quedará atrás” este fallo es lo que llama: “El pago de Chile”, pero para todos nosotros, Arturo es una víctima de las circunstancias de la vida que nos tocó vivir, por eso decimos: amigo “Paco Fernández”, nunca estarás solo hasta el día en que te podamos abrazar nuevamente en libertad, como te lo mereces.
Finalmente, queridos amigos y camaradas instructores y profesores, hoy, al igual que ayer, el destino ha querido que nos mantengamos más unidos que nunca y en lo particular, debemos estar disponibles para asistir a nuestros camaradas que nos necesitan y nos necesitarán en el futuro y con quienes desde ya, nos comprometemos hasta el último aliento de nuestra existencia para apoyarlos.
Un abrazo fraterno ¡ La Directiva !
NUESTRO CAMINAR EN LA INFANTERÍA
Contribución del GDE.
JUAN EMILIO CHEYRE E.
Ex Comandante en Jefe del Ejército
Estimados Camaradas, la Directiva del Curso me solicitó una reflexión con motivo de la reciente conmemoración del día de la Infantería. Por supuesto accedí ya que me impresiona, muy favorablemente, el nivel de organización de vuestra promoción y observo con alegría las múltiples expresiones de camaradería entre ustedes que hacen extensivas a quienes fuimos sus instructores y profesores. Espero que mi contribución se sume a tantos testimonios de vuestra - y de nuestra - historia personal y profesional.
Se pueden escribir de muchas formas unas líneas en relación a una epopeya tan heroica y significativa como el Asalto y Toma del Morro de Arica. Es propio hacerlo resaltando el porqué la fecha fue instituida o también destacando la esencia de lo que es la Infantería chilena y lo que la caracteriza, o debería caracterizar, a quienes formamos en sus filas. Sin embargo el tono de vuestras publicaciones y el momento que vivimos, todos quienes integramos esta unión de camaradas hermanados en la formación de nuestra Escuela Militar, me lleva esta vez, a proponer una reflexión algo más personal.
Es así que trataré de recordar hitos, momentos, experiencias, vivencias de mis años como Infante chileno. Es un hecho, que mas allá de grados o historias de vida, los militares, y los infantes en particular, somos uno solo al tratar de encontrar la raíz de nuestro amor a la Patria, a la entrega al Ejército, al vínculo con nuestros superiores y subalternos, a la forma de vivir la profesión militar y ejercer el mando como Oficiales. De allí que, esto más que un ejercicio de dar cuenta de mi experiencia personal, trataré de proyectarla a lo que seguramente ha sido nuestra vida, nuestra experiencia, nuestros recuerdos, nuestro amor al Ejército y al Arma de Infantería.
Parto por contarles que escribo el mismo día de conmemoración del aniversario de nuestra Arma el 7 de junio del año 2022. Lo hago en Frutillar, allí donde, hace ya cuarenta años, busco la paz y serenidad que me permitieron en el pasado tomar decisiones a las que estuve obligado por las responsabilidades que me cupieron y ahora, para en el retiro, acercarme a aquilatar, ponderar y asumir la vorágine de acontecimientos que a mi, y también a ustedes, nos ha correspondido vivir en los apasionantes pero difíciles años de la historia de nuestro país y de nuestro Ejército. Estimé que era un lugar y un momento adecuado para sintetizar recuerdos con la pretensión de compartir un mensaje con quienes fueron mis alumnos que me han regalado ahora su afecto, amistad y comprensión.
Partiré confesándoles algo que a muchos seguramente les pasó. A los catorce años ingresé a la Escuela Militar, no lo hice ni para ser Oficial y menos para ser Infante; es decir podríamos asumir , como primer recuerdo, que un Infante se hace ya que creo no se nace siendo infante. En efecto, yo quería ser médico pero me atraía también el Ejército, al poco tiempo no tuve dudas y en meses estaba convencido que sería Oficial. Sin embargo mi primera inclinación fue la de optar por la instrucción de Ingenieros; me cautivaba que siendo uno de los Cadetes mas chicos ( creo que uno de los tres mas chicos, de hecho no tenía la estatura mínima y el doctor me aceptó a regañadientes) entre los Reclutas mi Teniente Instructor Hernán Úbeda me cargaba con explosivos, detonadores, tiraflectores, estopines y construíamos con la Sección pasarelas, puentes y otros ingenios. Es decir ese Oficial puso confianza en mi, cuando yo no tenía mucha confianza ni en mi físico bastante poco desarrollado ni en mis capacidades. Fue así que con esas misiones adquirí seguridad, destrezas y responsabilidad y de allí el entusiasmo por esa arma que nace y prueba que un liderazgo motivador atrae.
Se fue mi Comandante de Sección y al poco andar mi líder fue un Teniente de Infantería y Comandos ( cuando nacía la especialidad ) era el Teniente Hernán Velásquez M., que sería mi Instructor por tres años. Tenía una dedicación absoluta, era innovador e ingenioso, nos dotó de las primeras tenidas de mimetismo, nos hizo vivir el terreno y ser Comandantes en decenas de ejercicios de patrullas, nos enseñó defensa personal, nos introdujo en las órdenes y la planificación, incluso redactamos un Manual de Combate; en fin caló profundo no solo en mi, sino en mi promoción. Con él y a través de él me hice Infante.
Me atrajo ser en esencia un Comandante, vivir en terreno, estar en primera línea. De allí que mi segunda experiencia , que también creo muchos compartimos, es que un líder de Infantería convoca con su ejemplo y su actitud y que la esencia del Arma es el comandar hombres- y hoy mujeres- en el terreno allí donde para cumplir la misión y conquistar el objetivo no hay mas apoyo, protección ni ingenio mas que uno, sus compañeros, su arma y su equipo.
Mi primera Unidad fue el Regimiento Caupolicán en Valdivia , la ciudad mas lluviosa de Chile- Allí nos recibió a los Subtenientes recién egresados el Teniente Coronel Raúl Contreras F., un destacado Oficial de Infantería de fuerte personalidad y de una seriedad muy impresionante. Convocados los Subtenientes Bosch, Valenzuela y Cheyre el primer día nos dijo , mientras por las ventanas se veía una lluvia torrencial, “ para el Regimiento Caupolicán no existe la lluvia”. No entendimos nada pero antes de un mes lo teníamos claro. Todos los días, con o sin lluvia, - casi siempre con y mucha - salíamos a terreno, cumplíamos lecciones de tiro, marchábamos 20 kilómetros al día, incluso estuve desplegado, con lluvias torrenciales, mas de un mes en el paso Hua Hum en una de las mas graves crisis con Argentina. Por tanto mi tercera experiencia fue que la Infantería se vive en terreno y que para quienes somos del Arma, nada externo debe detenernos en la comodidad del cuartel o la tranquilidad de un gabinete o sala de clases.
Ello lo ratifiqué en unas maniobras en Lonquimay de 1967 donde marchando , empapado con mi Sección durante varios días, veía pasar a mis camaradas de otras Armas ( nada contra ellos ni mucho menos; cada uno con sus especificidades) en sus vehículos, a caballo con sus piezas de artillería, céleres con sus cabalgaduras de Húsares o protegidos en el apoyo logístico. A no dudar todos nos necesitamos, todos nos apoyamos y cada uno es así, porque así se necesita. Sin embargo reitero que para el Infante su ámbito de acción es el terreno, su mejor compañía sus botas y su mochila, su mayor seguridad su capacidad física y mental. Es vital conocer y preparar su arma y su equipo. Recuerdo cuantas veces, a ustedes mismos mi Pelotón del año 1971,les insistía en armar su mochila, estibar el material al portar las ametralladoras o cargar los morteros, calzar bien sus botas, usar capas térmicas, estar protegidos contra el sol y la lluvia y todos esos detalles que para otros son importantes pero que para nosotros los infantes resultan vitales.
Ese último componente, la capacidad física, también en mi caso fue una lección aprendida. La realidad es que nunca tuve condiciones físicas especiales. Sin embargo capté que debía cultivarlas, puse una barra en mi dormitorio y cada vez que cruzaba la puerta me colgaba, corría con mi sección, en fin trataba de mejorar. Postulé al curso de paracaidista estando en la Escuela de Infantería y lo hice en enero de 1970. Fue durísimo , éramos pocos Oficiales y a nuestro lado decenas de Alféreces de la Escuela Militar muy preparados físicamente. Día a día y semana a semana se retiraban pese a su nivel físico, pero les faltaba una actitud mental y uno, mucho mas limitado pero con la exigencia de no fallar, soportaba como se dice apenitas las largas jornadas y el entrenamiento. Allí me dí cuenta que un nivel físico normalito no basta; para ser Infante se necesita más que eso y la capacidad física, mental y psíquica se torna en un exigible. Ello lo comprobaría años después en mi entrenamiento como Oficial de Estado Mayor en Sud África donde diariamente corríamos 2,4 kilómetros en no mas de 12 minutos. A partir de esa fecha, del curso de paracaidista y hasta hoy, no dejo de buscar mantener una condición física y mental acorde con lo que requería la profesión y hay que decirlo, muchas veces ello me ayudó en circunstancias extremas.
En mi trayecto llegaría el momento de conocerlos a ustedes en 1971 en la Escuela Militar como Comandante de Sección y luego en 1972 como Comandante de la Sección de Infantería. Tantos momentos como la campaña a Juncal, varias salidas a terreno a Peldehue, la instrucción de tiro, sobre todo en mi caso las ametralladoras. En esta aplicación de la experiencia de vida a la Infantería hay tres hitos que calaron hondo en mi. Por primera vez, luego en mis años de Profesor y Director de la Academia de Guerra, mandé jóvenes o adultos con una capacidad intelectual demandante; aquellos que no se conformaban con una explicación simple. Había que estudiar para enseñar tiro, para exponer, para ordenar, para argumentar. Me quedó muy claro que un Oficial de Infantería , que está llamado a liderar , solo se impone porque se le reconoce preparado; el público, es decir ese público llamado a ser Oficiales, lo demanda y lo exige, ello jamás debería faltar en nuestra formación como Infantes.
Lo segundo lo viví en muchas conversaciones con ustedes escuchando sus anhelos, sus problemas, sus temores, sus sueños. Un Comandante de Infantería, y creo que de todas las Armas, debe llegar al corazón de sus subalternos como reza el sabio reglamento y ello exige dedicación casi exclusiva y permanente. Todavía mi esposa me recrimina que con pocas semanas de casados la dejara abandonada para irme a verlos a ustedes una noche en el casi terremoto que vivimos ese año o que el día que regresamos de luna de miel, tuve que ir a controlar la recogida de francos y verlos hasta que estuvieran dormidos, para estar toda nuestra primera semana de casados las dianas allí, cuando se levantaban hasta la retreta cuando los dejaba durmiendo.
Para quien manda , y especialmente si manda hombres y mujeres infantes, el estar junto y con ellos, cercanos a sus problemas, apoyadores en sus aflicciones y dolores, resolutivos en las crisis, afectuosos en los momentos que se requieren, felices y cómplices en los triunfos, asumidores de las responsabilidades en las derrotas, creadores de espacio en las esperanzas constituyen exigencias del mando.
Esa experiencia me acompañó de por vida y guió mi actuar en los años de la Academia de Guerra, en mis doce años de mando de Unidades y en mi mando en jefe. No necesito decirles como influyó en lo que me correspondió vivir en la tragedia de Antuco. La tercera lección de esos años la viví en un ejercicio de patrullas junto al Teniente Hernán Núñez. Inventamos un rescate de un reactor nuclear para lo cual había que dar un ataque a una central; por supuesto creamos el reactor y lo construimos con una caja de lanzacohetes y relojes quedando precioso. Eso sí, nos resultó bastante pesado y la misión era volver con el reactor marchando alrededor de 10 kilómetros. Todo resultó bien sin embargo la patrulla casi se nos insubordinó a la vera del camino a Peldehue y tenían toda la razón; el reactor era imposible de transportar.
La lección es que un Comandante de Infantería debe dar una orden factible de cumplir y ser gradual en el entrenamiento. No se pueden pedir imposibles. Eso si, se puede y se debe, exigir lo máximo. El infante y las misiones a la Infantería son especialmente sensibles a la real capacidad de hombres, equipo, apoyos; ya que no se tienen mas recursos que aquellos propios de nuestras características como soldados o unidades. De allí que hay que tener mucho cuidado con el cálculo de la factibilidad de los cursos de acción que se estructuren y las misiones que se asignen. Como profesor de Estrategia aplicaría esta lección muchas veces y en mi acción de mando la gradualidad y la viabilidad se transformaron en una constante siempre a considerar.
Después como Comandante de la Compañía de Infantería en la Escuela Militar tuve un grupo de Oficiales Instructores ejemplares los Teniente Izurieta, Larenas, Magaña, Mercado, Lazo con quienes pusimos en práctica un moderno Gabinete de punta para la fecha e hicimos campaña absolutamente practica en Calderilla cerca de Copiapó con todos los medios del Batallón a nuestra disposición. Ejercicios de tiro con todas las armas, desembarcos anfibios, golpes de mano reales, patrullas, ejercicios tácticos, un vivac impecable.
Mi recuerdo es que fue la vivencia de un grupo humano de instructores unidos en un objetivo de formar combatientes, con plena armonía, llenos de creatividad, inquietos en generar situaciones novedosas, preocupados del realismo y las ayudas de instrucción. Todavía recuerdo a todos , pero en estas líneas un especial testimonio a Andrés Magaña (QEPD)cuando en las noches embarcado en unos lanchones de pescadores simulaba submarinos que se acercaban a la costa. La Infantería se forma en la práctica realista de su actuar; la teoría sirve, pero el infante ensaya cada detalle, domina la técnica y hace con sus manos lo que debe hacer, no delega, es un hombre autónomo y completo.
Entré como Capitán a la Academia de Guerra orgulloso de mis parches rojos y hasta esa fecha con una vida solo de infante. Para mí, éramos el centro del quehacer militar y la pura esencia de toda maniobra. Allí aprendí y lo profundice hasta el grado de General a través de cursos, en mandos de Unidades, como Jefe del Estado Mayor General del Ejército, que la Infantería es parte de un eslabón y que la cadena es fuerte si está unida sólidamente, si todos los eslabones cumplen su rol, si ellos se complementan.
Muchas experiencias tuve como Comandante del glorioso Rancagua, en ejercicios de grandes Unidades, en empleos internacionales pero me grabé a fuego que las armas son un todo y ninguna se vasta a si mismos. De allí que como JEMGE, y posteriormente como Comandante en Jefe , impulsé y concreté la transformación del Ejército territorial , de grandes logros en el siglo XIX y XX, al Ejército que tenemos hoy. En ese modelo de Ejército el desarrollo de la fuerza es la muestra más clara que la Infantería es parte de un todo.
Un Ejército funcional con una fuerza eficiente, multifuncional, polivalente, sustentable en el tiempo, con unidades completas, altamente operativas, con capacidades conjuntas exige a la Infantería ser parte de éste, plenamente integrada y entendiendo su rol y papel en el conjunto.
Una organización de Unidades de Armas combinadas, con equipos de sistemas de armas y no de armas aisladas, donde se conjuguen tropas de mando, informaciones, combate y de apoyo de combate en organización, procesos de adquisiciones, equipamiento y empleo: a la Infantería le da un rol pero dentro de un marco mayor e integrado. El desarrollo de todo un pensar, actuar y concretar ese objetivo, que pareciera obvio y fácil de lograr, en mi caso ocupó toda mi carrera de Comandante y Oficial de Estado Mayor.
Termino estas líneas volviendo a agradecer la oportunidad de compartir con ustedes. Estas experiencias de un caminar de un Soldado de Infantería que ha buscado resaltar algunas características del arma que en mi caso fui descubriendo a través de la carrera.
Con certeza cada uno de ustedes compartirá algunas y tendrá otras que enriquecen nuestra común experiencia ya que a no dudar la Infantería tiene cientos de facetas. A mayor abundamiento pienso muy sinceramente que cada uno de ustedes más allá de su arma, servicio o especialidad es un Soldado y creo que es cierto ese verso precioso que sentencia “que de una forma u otra todos somos Infantes”. Por eso en el día de las glorias de la Infantería chilena rindamos tributo a su aporte al Ejército ese de ayer, de hoy y de siempre.
IMPORTANCIA DE LA HISTORIA MILITAR DE CHILE EN NUESTRO ACERVO CÍVICO Y PROFESIONAL
Contribución del Cadete
FERNANDO DUARTE M-C
07 de junio de 1880. Batalla de Arica, Toma del Morro y Día de la Infantería Chilena.
Al conmemorarse el 142° aniversario del Asalto y Toma del Morro de Arica, se nos viene a la memoria el poema del padre de uno de nuestros queridos camaradas de la promoción, me refiero al Coronel (poeta) Santiago Polanco Nuño (Q.E.P.D.). “Todos somos Infantes”.
¿Por qué el 07 de Junio celebramos el día de la Infantería chilena?
El 07 de Junio de 1880, fue una gran hazaña que marcó la historia militar chilena, y el último y mayor enfrentamiento bélico de la Campaña de Tacna y Arica, durante la Guerra del Pacífico (1879-1884), la recordamos por lo que significó para Chile y su infantería durante ese conflicto bélico.
La acción de la Infantería chilena que en solo 55 minutos coronó con éxito la cima del Morro de Arica ante una tenaz defensa peruana, hecho sin precedentes y sin que existan referencias en la historia militar de acciones de esa naturaleza, obligó a instaurar esa fecha como el “Día de la Infantería”, como justo homenaje a los infantes de ayer que con su hazaña lograron la conquista de un bastión que a toda vista parecía inexpugnable y difícil de alcanzar.
En el golfo de Arica se encuentra el puerto del mismo nombre; y en su extremidad sur se levanta el imponente Morro de Arica, donde tremoló la bandera de España hasta el año de 1854, siendo sustituida por la peruana, que flameó hasta la mañana del 7 de junio de 1880, en que fue arriada para siempre de su tope, enarbolándose en su lugar, la santa enseña de Chile, que está allí, vigilada por la voluntad soberana del pueblo que no permitirá que jamás se arríe.
Breve reseña de la Batalla de Arica y Asalto y Toma del Morro
Después de la victoria en la batalla de Tacna, el 26 de mayo de 1880, el mando chileno tomó la decisión de capturar la plaza fortificada de Arica, con la finalidad de asegurar la línea de abastecimiento para la campaña de Lima, y para no dejar a sus espaldas una posición tan riesgosa, una vez que se iniciara el avance.
El coronel peruano don Francisco Bolognesi, veterano por su edad y sus campañas, mandaba la Plaza Fuerte de Arica, en calidad de comandante en jefe. Y desde el 26 de mayo su comando fue absolutamente independiente y sin sujeción a nadie; en consecuencia, Bolognesi era el único árbitro de los destinos de Arica.
Consideró que la retirada de las fuerzas aliadas del Campo de la Alianza obedecía a la intención del mando peruano de ocupar una posición más fuerte, para librar allí la batalla decisiva, por lo que resolvió defenderla.
Las fuerzas chilenas empezaron a tomar posiciones en las cercanías de Arica, en los primeros días de junio. El día 5 de ese mes, en vísperas de la batalla, éstas estaban dispuestas con el Regimiento Buin. 1° de Línea; Regimiento 3° de Línea; Regimiento 4° de Línea; Regimiento Lautaro; Batallón Bulnes; Carabineros de Yungay; Cazadores a caballo; Cuerpo de Ingenieros y 4 baterías de artillería.
Existen ciertas discrepancias en la cantidad de efectivos, para lo cual tomaremos como referencia la Historia de Chile de Encina y Castedo, quienes señalan que, al producirse el desenlace de Tacna, Arica sólo contaba con 2.100 defensores y la tripulación del blindado Manco Cápac, pero dominaba una posición virtualmente infranqueable.
Por su parte el Coronel Pedro Lagos disponía de 4.000 infantes.
La Academia de Historia Militar da otras cifras que relativamente son cercanas a las de Encina y Castedo.
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El Morro era accesible sólo por el norte, y esa entrada estaba defendida por baterías de artillería dotadas de cañones de 250 libras, las que ocupaban las posiciones denominadas Santa Rosa, San José y Dos de Mayo. En el plano, inmediatamente bajo el Morro y en dirección sur y sudeste, se ubicaban los fuertes Cerro Gordo, Este y Ciudadela, cuyas baterías hacían un total de 17 cañones, con amplio campo de tiro.
Entre las baterías del norte y los fuertes del sur, se extendía una trinchera de tres kilómetros, en una línea oblicua de dirección este y sur. Todas estas posiciones estaban circundadas y protegidas por campos de minas. La disposición de la defensa se completaba con las baterías del blindado Manco Cápac, surto en la bahía de Arica, cuya presencia neutralizaba el apoyo que pudieran prestar las unidades de la Armada chilena.
Blindado “Almirante Cochrane”
Dado que Bolognesi no se rendía, Baquedano ordenó a uno de los hombres de su Estado Mayor, nos referimos al coronel Pedro Lagos Marchant, que tomara la ciudad por asalto. Pero había un problema no menor, pues Lagos tendría solo 150 tiros por rifle para cada soldado, es decir, pocas municiones para llevar a cabo una tarea así.
El coronel, siendo consciente de esta limitación, no le dijo nada a Baquedano. Lagos conociendo el autoritarismo inflexible del general en Jefe creyó que debía limitarse a realizar la operación con los medios que le proporcionaba, sin hacer observación.
Una vez con la orden de Baquedano de tomar Arica por asalto, Lagos comprendió que debía recurrir a la sorpresa.
¿Quién era el Coronel Pedro Lagos?
Lagos había comenzado su formación militar en la antigua Academia Militar (la actual Escuela Militar). En 1850, Pedro Lagos comenzó su carrera de oficial.
Participó en las revoluciones de 1851 y de 1859, ambas destinadas a derrocar al gobierno de Manuel Montt; también como defensor de la autoridad nacional, teniendo destacadas actuaciones. También le correspondió estar en las campañas de la Incorporación de la Araucanía, más exactamente entre los años 1859 y 1868.
Cuando estalló este último conflicto, Lagos fue llamado a hacerse cargo del regimiento Santiago, cuya tropa fue instruida y preparada por el mismo, con el fin de que pudiera combatir en el teatro de guerra. Llegó a ser Jefe del Estado Mayor del Ejército de Operaciones del Norte; como tal entró en desacuerdos con el General en Jefe, Erasmo Escala, lo que motivó que presentara su renuncia ante el Ministro de Guerra en Campaña, Rafael Sotomayor. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes que volviera a servir en el norte, como Primer Ayudante de Campo.
Tuvo una destacada actuación en la batalla de Tacna, según consigna el manuscrito que contiene su biografía. Lagos elaboró un plan de ataque en el cual el papel principal lo tendría el Arma de Infantería, ya que la caballería quedaría encargada de cerrar la retirada de los soldados peruanos.
55 minutos para alcanzar la gloria
Los chilenos gritaron Viva Chile y no pararon de avanzar hasta la cima del morro y ver flamear la bandera chilena en lo alto del mástil.
Arica era de Chile
SALUDO EN EL ANIVERSARIO DEL ARMA DE INFANTERÍA
ESTUVIERON DE CUMPLEAÑOS EN JUNIO
Cadete Luis Alberto Miño 06 de junio
Cadete Alejandro Herrera 08 de junio
Cadete Juan Galecio 09 de junio
Cadete Rodrigo Carmona 12 de junio
Cadete Juan Labbé 12 de junio
Cadete Hugo Navarrete 13 de junio
Cadete Jorge Villarroel 13 de junio
Cadete Sergio Ossandón 14 de junio
Cadete Patricio Dattwayler 16 junio
Cadete Christian Toro 16 junio
Cadete Eduardo Auger 19 de junio
Cadete Sergio Ortega 20 de junio
Cadete César Sabando 20 de junio
Cadete Luis Suazo 21 de junio
Cadete Eduardo Carrasco 22 de junio
Cadete Luis Bisquert 23 de junio
Cadete Raúl Guerra P 23 de junio
Cadete Patricio Guzmán 23 de junio
Cadete Horacio Gamboa 24 de junio
Cadete Juan Poblete 24 de junio
Cadete Marcelo Delpiano 26 de junio
Cadete Patricio Lerou 26 de junio
Cadete Ernesto Goycoolea27 de junio
Cadete Iván Hernández G.27 de junio
Cadete Carlos Kyling + 27 de junio
Cadete Roberto Espinosa 30 de junio
ESTARÁN DE CUMPLEAÑOS EN JULIO
Cadete Enrique Parada 01 julio
Cadete Luis A. Andrade 03 julio
Cadete Tomas Orellana S. 06 julio
Cadete Roberto Benavente 08 julio
Cadete Benjamín Acuña 08 julio
Cadete Félix Werner H. 09 julio
Cadete Ricardo Ortiz E. 09 julio
Cadete Justo Reyes A. 09 julio
Cadete Gustavo Rogers G. 10 julio
Cadete Carlos Brito O. 12 julio
Cadete Ricardo Kaiser Z. 12julio
Cadete Carlos Bopp L. 17julio
Cadete Gabriel Convalía 17 julio
Cadete César Gacitúa B. 17 julio
Cadete Sergio Contreras A. 20julio
Cadete Rodrigo Trucco B. 23 julio
Cadete Raúl Ramírez M. 24julio
Cadete Francisco Vásquez 25 julio
Cadete José Luis Donoso S. 28julio
¡MUCHAS FELICIDADES y DISFRUTEN DE LA VIDA, CUIDÁNDOSE, YA QUE LA PANDEMIA AÚN NO PASA! Y recuerden por favor:
Contactar a nuestros enfermos.
Recordar y dentro de lo posible, visitar a nuestros Camaradas Aquiles González y ahora Arturo Fernández.
Anotarse para las actividades de este año, programa en el boletín de mayo
Corregir fechas de cumpleaños incorrectas.
Participar en el boletín aportando fotografías de la época del año 1972 idealmente JULIO con fotografías y testimonios de Juramento a la Bandera y también aportando artículos de interés para aumentar nuestro acervo profesional
CON ESPECIAL AFECTO …LA DIRECTIVA
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