domingo, mayo 04, 2014

ESTOY VIVO POR MILAGRO. JORGE CASTRO DE LA BARRA

Estimados amigos, les transcribo lo que apareció en el correo de Mabor y da cuenta del terrible accidente de Jorge y que gracias a Díos tuvo un final feliz. Recuerden que siempre debemos tomar nuestras propias precauciones y auto cuidarnos. Nunca sabemos cuando nos puede ocurrir una desgracia. Este caso término muy bien y estamos muy contentos, pero no debemos jugar con la suerte.
Con afecto,La Directiva


"ESTOY VIVO POR MILAGRO, PORQUE NO ERA MI HORA": estando en el país, venía anoche (jueves 1º de Mayo) desde el sur de regreso hacia Santiago a la altura de Bulnes conduciendo con bancos de niebla intermitentes y llovizna. En una curva hacia el oeste, como es mi costumbre, tendí a disminuir la velocidad. Por razones que desconozco, el auto se ronceó levemente. Cometí el error de pisar el freno un poco, y perdí totalmente el control del vehículo, resignándome a lo que viniera. Firmemente tomado del manubrio y pegado al asiento gracias al cinturón de seguridad. Fue como si el tiempo se detuviera. Sólo me daba cuenta que algo muy tremendo pasaba. Invocaba a Jesús mientras pensaba que tal vez terminaría violentamente estrellado contra un árbol o cayendo a algún río, zanja o qué se yo. De pronto el vehículo quedó inmóvil. ¡Estaba vivo! Me solté el cinturón, y quedé parado sobre la puerta del lado derecho, el vehículo volcado hacia ese lado. El desorden de cosas adentro (iba solo) y la destrucción, impresionantes. Antes de dos minutos siento una voz que me pregunta si estaba bien. Respondí que sí. Se asoman hacia el interior unos lolos pinta de universitarios con linternas, los que proceden a sacarme entre todos del auto por la ventanilla izquierda sin vidrio. Documentos y cosas personales esparcidos en un radio de 10 metros en el terreno barroso por las recientes lluvias. Llaman a Bomberos, concurriendo de inmediato un carro de especialidades-rescate de la 1ª Compañía de Bomberos de Bulnes, entre los que destacaba una voluntaria de alrededor de 20 años, la que me explicó que deberían inmovilizar de inmediato mi cuello y subirme a una camilla, pese a que no tenía lesiones visibles ni internas.Me subieron a la ambulancia del Hospital de Bulnes que llegó a los pocos minutos, trasladándome hasta dicho recinto asistencial. Llegando al mismo, me recibe el personal de urgencia al frente del que estaba un médico joven, el que incrédulo me practicó un acucioso examen, costandole convencerse que no tuviera ningún tipo de lesiones.De todas maneras me hizo poner en suero gota a gota Diazepam de 0.5 para tranquilizarme un poco tras la fuerte impresión sufrida.
Quiero agradecer públicamente: primero, a los nobles muchachos que vieron como el auto volaba fuera de la 5 Sur dando vueltas y vueltas y se acercaron de inmediato a socorrerme dando el aviso a Bomberos y Carabineros. Segundo, a todo el amable personal del Hospital de Bulnes, que con tanta dedicación me atendieron. A la paramédico de la ambulancia que me trasladaba, cuya mano tomé fuertemente desde la camilla para sentirme tranquilo y me calmaba cuando emocionado repetía :"No pude controlarlo... no pude controlarlo" , refiriéndome al auto. Al eficiente personal que tripulaba el carro de la 1ª Compañía de Especialidades del Cuerpo de Bomberos de Bulnes, especialmente a la joven oficial que me tranquilizaba y me explicó pacientemente por qué debían inmovilizarme antes de subirme a la ambulancia. Al voluntario Mauricio Sánchez, quien además de cumplir con el protocolo de rescate, llegó posteriormente vestido de civil a buscarme al hospital de Bulnes, para llevarme a su casa "a tomarme un tecito", haciendo además gestiones para que la grúa de la concesionaria de la autopista trasladara el auto hasta su casa, donde permanece en estos momentos y hasta que vea qué decisión se tomará respecto del vehículo, si es recuperable o no. Eso, sin cobrarme ni un peso, sin pedir nada a cambio. A su esposa, a sus dos hijas que compartieron su mesa conmigo de manera acogedora, cordial. Fue una especie de celebración improvisada ante el hecho insólito que tras un accidente tan grave hubiera resultado completamente ileso.
Y gracias a Dios, y a mi ángel, como me dijo la enfermera de turno en el hospital, que me cuidaron de una manera extraordinaria, impidiendo cualquier daño a mi integridad física. Y gracias a quienes aquí en face se han interesado en saber de mi tras el accidente. Estoy en deuda de gratitud con todos. Simplemente:¡GRACIAS!


El día 8 de mayo, en el amaretto, por primera vez vamos a dar gracias a Dios, NUNCA LO HEMOS HECHO ANTES, por el resultado de este accidente que por algunas horas nos mantuvo a todos esperando noticias; tal como dice Jorge, no era su hora. Esperamos que en el futuro no haga caso omiso a las recomendaciones del tiempo atmosférico ya que la ONEMI había  declarado alerta temprana.
Estamos felices por la noticia y muchos saludos a la sra madre, quien concurrió a la celebración de los 40 años.



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